Palabras del director

Emilio De La Cerda
Director Escuela de Arquitectura
2014 –
 

Ciento Veinte Años Escuela de Arquitectura UC 

 

El año 2014 nuestra escuela cumple ciento veinte años de enseñanza formal de la disciplina arquitectónica en Chile. Durante este período han pasado por ella una serie de personas que han definido un curso de acción que desde la excelencia ha sido capaz de guiar la práctica profesional en el país hasta el día de hoy.

Más allá de las coyunturas de sus distintos momentos, esta historia se caracteriza por un lúcido y permanente trabajo de revisión de los propios supuestos, demostrando en cada momento una gran capacidad de ajuste a las condiciones siempre cambiantes de la realidad. Esta probada auto exigencia, fruto del rigor intelectual y del profundo compromiso con el rol de la disciplina y del proyecto en el mundo contemporáneo, constituye un factor fundamental al momento de asimilar esos cambios de aires tan sutiles que solemos llamar “el espíritu de los tiempos”. 

Si miramos los últimos diez años de nuestra escuela a la luz de ese panorama mayor que nos precede, podremos constatar el importante avance que se ha realizado en una serie de frentes ligados a su quehacer. Este trabajo sostenido se ha traducido en claros logros, que vienen a sumarse al destacado trabajo que la escuela desarrolla de manera permanente. Entre ellos podemos mencionar el aumento de investigaciones ligadas al cuerpo docente, la diversificación de los programas de posgrado, la generación de centros temáticos específicos, la consolidación de unidades de extensión y servicios externos, la instalación de laboratorios de materiales y prototipos, el aumento sostenido en la calidad y alcance de sus publicaciones, entre otros.

Todo lo anterior, junto con constituir una muestra clara de estabilidad, encierra sin embargo tres amenazas fundamentales, que ya empiezan a mostrar sus primeros avances y que deben ser enfrentadas con firmeza y creatividad por una nueva Dirección, si lo que se pretende es definir adecuadamente los horizontes de nuestra escuela en un futuro inmediato: el enclaustramiento, la autocomplacencia y la atomización.

Los tres factores mencionados afectan hoy directamente la capacidad real que tienen los arquitectos formados en nuestras aulas de incidir en los fenómenos en curso dentro de la sociedad, cuyo devenir va gradualmente alejándose de nuestro campo de interés y comprensión.

Restaurar el deteriorado lugar que ocupa hoy la disciplina arquitectónica en la esfera pública constituye una tarea fundamental, no sólo para mantener el lugar de liderazgo y excelencia que hemos heredado luego de estos 120 años, sino para cargar de sentido nuestro actuar como cuerpo universitario cohesionado y ser agentes activos en los importantes cambios que seguirán experimentando nuestros entornos construidos.

“Es la sociedad la que ha dejado de valorar los aportes de nuestra disciplina. Los arquitectos tienen hoy una actitud pasiva respecto a estar en la discusión permanente que debe existir para progresar o en la toma de decisiones misma. Los arquitectos no están ni entendiendo ni sintetizando las posiciones del debate. Finalmente, el compromiso de la arquitectura es con el hombre, no con su propio campo”

“La mitad de la reflexión de una universidad debe estar hacia afuera de ella, mirando el mundo en el cual ella participa… La universidad debe ser participativa y de todos, y no una institución marginal sin pensar en qué país se está. Creo que una universidad debe fundar su excelencia no en cómo desarrolla su propia ciencia, sino pensando en cómo se incorpora esa ciencia a la cultura de un pueblo. Una cultura que lo hace transformarse y desarrollarse”.

 

Fernando Castillo Velasco

25 de abril de 2012

 

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