El encuentro tuvo por motivo reconocer y celebrar la trayectoria del Profesor Titular de la escuela.
El pasado martes 8 de septiembre se desarrolló en el Salón Sergio Larraín García-Moreno del Campus Lo Contador un encuentro dedicado a rendir homenaje al profesor ARQ UC Eugenio Garcés, desde su significativa contribución a la docencia y la investigación, su impacto en la formación de múltiples generaciones y la huella que ha dejado en la vida cotidiana de nuestra comunidad.
Durante el encuentro, diferentes miembros de la planta académica y administrativa de la Escuela pudieron compartir experiencias significativas y expresar su aprecio por la destacada labor de Garcés a lo largo de sus 36 años en la UC.
La Escuela de Arquitectura UC saluda y celebra la trayectoria de nuestro querido profesor y le desea éxito y plenitud en sus próximas etapas. A continuación, compartimos sus palabras de agradecimiento:
Me siento muy honrado con este reconocimiento y celebración. Quiero agradecer a la Universidad Católica, La Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos y la Escuela de Arquitectura. Llevo 36 años con ustedes, prácticamente la mitad de mi vida. No sé cómo se han pasado estos años. Como se suele decir, creo que se han pasado volando.
Voy a agradecer con unas palabras que tienen sentido personal para mí. En el libro de Henry Hudson, Días de ocio en la Patagonia (1893), me encontré hace unos años, con su definición del concepto de animismo. Se distrae Hudson de la definición canónica, según la cual el animismo residiría en la creencia que atribuye espíritu y consciencia a elementos naturales como animales, plantas, rocas, ríos, praderas, desiertos, bosques… Sin embargo, para Hudson, el animismo sería “el amor intenso al mundo visible”.
Esta definición me resultó extraordinaria, porque es la que ha motivado todo mi quehacer en la Escuela. Desde la Tesis Doctoral, ambientada a lo largo del desierto de Atacama; los panoramas de montaña de los asentamientos de la minería del cobre; los paisajes del valle central, contemplados desde la altura de un caballo; la belleza isleña de Chiloé; las angosturas de Aysén y sus ríos; el territorio magallánico sin fronteras; la isla grande de Tierra del Fuego con la cordillera nevada de Darwin, siempre presente; el estrecho canal Beagle, de noche, desde la intemperie de un barco; la isla Hornos, donde se afina la mirada para divisar la Antártida a lo lejos…
Todo este amor me ha sido devuelto por ustedes, siempre presentes en los distintos proyectos de investigación y trabajos de docencia. Agradezco, por lo tanto, haber merecido este amor intenso al mundo visible, con el que me han acompañado todos estos años.
¡Muchas gracias!
Eugenio Garcés
8 de septiembre, 2026
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